Sep 052012
 

Del documental siempre decimos lo mismo: que su guión es la vida, sus personajes de carne y hueso y sus secuencias apuntes del natural. Sólo unos pocos se atreven a abordarlo como lo que verdaderamente es: una construcción de la realidad que propone un trayecto continuo de lo real a lo imaginario, de lo verdadero a lo falso. La leyenda del tiempo, partía de un primer enunciado: la muerte de Camarón de la Isla. Isaki Lacuesta, conocedor de la perversión de la cámara, tan dispuesta a acudir al lugar de la tragedia, realiza algo muy distinto: nos aproxima a la vida y sus sentimientos hasta sublimarlos. En ella, sus protagonistas comparten el humo de un cigarrillo o bailan sin música. En ella, también, asistimos al lenguaje impredecible de las nubes.

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